Llevamos un invierno, meteorológicamente hablando, muy
activo. Se han sucedido episodios de nieve, vientos y lluvias que han superado
registros casi históricos.
Esto me ha hecho recordar esta fotografía tomada un
atardecer a finales de otoño en el hayedo de la cara norte del Montseny. Las
imágenes que podemos llevarnos de este hayedo, distan de las clásicas
fotografías que estamos tan acostumbrados a ver y que tanto nos gustan de los
hayedos del Norte de la Península. En esta
entrada hablé un poco de lo que os
comento y me considero un fiel defensor de los "bosques no cuidados"
aunque estéticamente no sean fotos tan bonitas.
Disfruto fotografiando el hayedo en invierno y más si el
protagonista es un tronco partido por un rayo. Ordenar un poco el caos, buscar
un ángulo, las líneas y una focal para transmitir una pizca de dramatismo a la
escena. El invierno ( el bosque desnudo y rodeado de niebla), en mi opinión, encaja
mejor para este tipo de fotografías que otras épocas del año donde el color verde
o los tonos otoñales hubieran distraído a la hora de transmitir un mensaje más
"impactante".
Así pues, ya sabéis, en caso de tormenta en un bosque, no os
aconsejo que os "resguardéis" debajo de un tronco...